Ir a Stanford es como ir a Disney para nerds como yo. Estás listo para sumergirte en las teorías y marcos más complejos. Y de repente, te topas con algo tan simple, pero tan impactante, que cambia para siempre tu forma de pensar.
Cuando estuve en la Escuela de Negocios de Stanford (Stanford GSB), aprendí cosas increíbles, pero hubo un profesor que cambió por completo mi perspectiva: Hayagreeva Rao.
Lo que hace especial a Huggy (y al cuerpo docente de Stanford en general) no es solo su brillantez académica, sino su capacidad para convertir ideas complejas en algo que parece sentido común. De todo lo que Huggy nos enseñó, hay un concepto que realmente se quedó conmigo. Y cuando digo “se quedó”, lo digo en serio.
¿Ese concepto? Huggy lo llama la “Ridiculista”.
En palabras de Huggy, es una lista de todas las “cosas absurdas y ridículas que una empresa o una persona hace”. Piensa en cuánto tiempo dedicamos a estas cosas: procesos, hábitos o rutinas que no tienen sentido, pero que de alguna manera permanecen.
Se trata de crear una “Ridiculista” con las ineficiencias de tu organización (o de tu vida personal) que están rogando ser eliminadas. Esas cosas que desperdician tiempo, energía y atención, pero que nadie cuestiona.
En un mundo obsesionado con hacer más, Hayagreeva Rao nos retó a hacer menos. Nos mostró que, a veces, eliminar supera a añadir.
Cómo funciona la Ridiculista
Durante 10 minutos de tu reunión semanal de equipo (o en un rato a solas), dedica tiempo a hacer una lluvia de ideas para crear tu Ridiculista. Pregúntate: ¿Qué estamos haciendo que es ridículo? No importa lo pequeño o trivial que parezca, escríbelo.
La siguiente semana, revisa la lista. ¿Qué has dejado de hacer? ¿Qué sigue ahí? Sigue refinando. Agrega cosas nuevas a medida que las notes y, lo más importante, elimina lo que no te sirve. Con el tiempo, notarás cuánto tiempo y energía estás ahorrando al restar en lugar de sumar.
Ejemplos de Ridiculistas reales
Aquí tienes ejemplos reales de grandes empresas multinacionales:
- Un equipo directivo que pasaba seis horas al día en reuniones consecutivas, sin tiempo para trabajar realmente. Todos estaban frustrados, pero la empresa seguía en piloto automático.
- Otro equipo que realizaba reuniones semanales sobre la experiencia del cliente… ¡sin un solo cliente presente!
- Informes semanales que nadie leía, software caro que nadie usaba y reportes de gastos tan complicados que los empleados simplemente renunciaban a llenarlos.
También aplica a la vida personal
En mi caso, siempre he estado acostumbrada a levantarme temprano. Luego empecé a acostarme tarde (mínimo a medianoche) y aun así intentaba (sin éxito) despertarme todos los días a las 5 a.m. ¿El resultado? Frustración y agotamiento. RIDÍCULO.
Amé este concepto y empecé a aplicarlo, y déjame decirte algo: funciona.
Ahora es tu turno
¿Cuáles son las “cosas absurdas y ridículas” que tú o tu empresa hacen? Dedica solo 10 minutos hoy a pensar qué podría estar en tu Ridiculista.
Dejemos de sobrecargarnos con tareas innecesarias y empecemos a enfocarnos en lo que realmente importa.
Con mucho cariño y buenas vibras corporativas,
Daniela
(Por cierto, si te gustó esto, ¡compártelo! Me encantaría saber qué está en tu Ridiculista).

